Pues después de perrear un poco hoy os voy a subir un relato de mi colega Toni, es literariamente paranoico/psicodelico así que ya sabéis... Todos a leer!
Un saludo y disfrutar!
Historia de un hígado
Cuando Don Pepe vio la botella de whisky barato, pensó deliberadamente si debía engullirla de un trago, sin remordimientos. Que haría su hígado en su lugar? De veras pensaba que sería sano meterse ese indigesto líquido por vía oral? El hígado pensaba que duras batallas habían pasado, y quizá no podría soportar esta ultima. Se sentía indignado, incluso estafado, porque a pesar del duro trabajo que le había tocado desempeñar en esta asquerosa vida, aun iba a tener una muerte despreciable. Conocía de otros hígados que habían pasado a mejor vida mediante un transplante y hasta había oído que otros habían acabado en un estomago. Pero claro, el estaba marcado desde el principio y ya podía escuchar los pasos de Doña Cirrosis bastante cerca. Notaba que se estaba haciendo viejo y ya había dado alguna señal a Don Pepe, que imprudente, seguía bebiendo luchando contra los achaques de la edad y desoyendo los consejos de su amable medico, Don Zapato. Así que finalmente, Don Pepe optó por no beberse la botella entera: por que? porque si no, no tendría que recuperar si se levantaba a mear pasada medianoche. Así que cogió un vaso de tubo, clavó dos cubitos de hielo irregulares, llenó un cuarto de vaso con el whisky barato, añadió agua para suavizar, y en dos tragos se lo tomó. Su hígado se lo agradeció y vio una luz al final del túnel: al menos en esta ocasión no iba a morir, y mientras pensaba, filtraba el suave aroma del whisky. Pero lo que Don Pepe no sabía, ni su hígado tampoco, era que no por no beber demasiado tienes la vida asegurada. Al día siguiente, bajó las escaleras dispuesto a comprar su clásica barra de pan y una lata de paté para matar el hambre, y mientras descendía, un escalón resbaladizo marco su destino, y Don Pepe cayó por las escaleras de forma tan violenta, que cuando llegó al suelo tenía la cabeza del revés. La historia de Don Pepe acababa aquí, pero su hígado aun se mantenía con esperanzas. La buena noticia llegó: alguien necesitaba un hígado, así que iba a ser extirpado y quizá transplantado a un cuerpo mejor. Pero los médicos, al sacar el hígado de Don Pepe, vieron asombrados como de castigado estaba dicho órgano, y pensaron que sería mejor no intoxicar a nadie con semejante bolsa de basura. Así fue como el hígado de Don Pepe acabó en un cubo de basura esterilizado, compartiendo el hedor de otros hígados que tampoco habían tenido suerte. Antes de entrar en letargo, el hígado pensó: cuál será mi siguiente paso en esta dura vida? Entonces sonó un timbre: hola! vengo de McDonalds a buscar un encargo. Y así fue como el hígado de Don Pepe acabó en el estomago de un anónimo, mezclado con los condimentos de un "macpollo".
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